Reflexionando sobre un turismo alternativo

    Durante los últimos años se han producidos importantes cambios en la valoración social de los recursos naturales y también en el modo de apreciar la tarea que realizan los pobladores rurales.  El campo sólo era valorado por su condición de abastecer de productos agropecuarios a las grandes y pequeñas ciudades. Al productor del campo se le consideraba importante por ser el encargado de producir los alimentos y otros bienes necesarios para la supervivencia humana.

    En la  actualidad, esta manera de ver el campo ha cambiado. Hoy en día los habitantes de las ciudades tienen una mejor apreciación del mundo rural. Ya no sólo es visto como el proveedor de alimentos, sino también como un lugar que atesora tranquilidad, naturaleza, agua pura, tradiciones y muchas otras riquezas que valen la pena resguardar para las generaciones futuras.

    En la República Dominicana, el turismo de masas ha tenido un gran desarrollo y destaca por tener importantes polos turísticos con grandes complejos hoteleros bajo el concepto de turismo de sol y playa. Sin embargo, en algunos países ha ido creciendo una corriente que demanda un turismo alternativo, que esté más en armonía con el medio ambiente y donde se conozcan y se valoren los recursos naturales y culturales.

    El Ecoturismo es una actividad que sobresale como una nueva oferta dentro del sector turístico. Este segmento turístico tiende a contrarrestar la tendencia descendente que muestra el turismo de masas, y tiene como una de sus prioridades rehabilitar las áreas agrícolas deprimidas económica y ecológicamente generando nuevas fuentes de trabajo y diversificando los ingresos de las comunidades locales. De esta manera, trata de contrarrestar las crisis recurrentes del sector agrícola que han ocasionado de manera puntual períodos de emigración de las zonas rurales hacia las urbanas.

    Desde mediado de la década de los noventa, en la República Dominica se han venido desarrollando una serie de iniciativas que buscan brindar una oferta alternativa y complementaria al turismo convencional de sol y playa. El sector que viene impulsando estos emprendimientos, es el sector representante de las Asociaciones Sin Fines de Lucro (ASFL) y las Organizaciones Comunitarias de Base (OCB).

    Este sector es profundamente consciente de que el ecoturismo puede contribuir al desarrollo económico y social de las comunidades rurales del país y a la protección de las culturas locales y el medio ambiente.

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